El film maldito

Por Cristian Kloster

Dick Powell fue una estrella del cine, especialmente recordado por sus apariciones en los mejores musicales de la década de 1930 (42nd Street, Hollywood Hotel, Gold Diggers of 1933, etc). Más tarde, tuvo otros roles dramáticos bajo la dirección de destacados cineastas, llegando a protagonizar a Philipe Marlowe (Murder, My Sweet) incluso antes que el propio Humphrey Bogart. Fue productor, tuvo su propio show televisivo, y llegó a ser director de cine. Como tal, llevó adelante uno de los peores films de la historia, no solo en calidad artística, sino en las consecuencias que

su rodaje tuvo. El Conquistador (1956), con John Wayne, Susan Hayward y Pedro Armendáriz, quedará en los anales del cine como “el film maldito”. Aunque cueste creerlo, lo que viene a continuación es absolutamente real.

John Wayne falleció en 1979, a causa de un cáncer. Susan Hayward murió a causa de un cáncer en 1975. Pedro Armendáriz se suicidó al enterarse que era víctima de un cáncer. Dick Powell también sucumbió ante un cáncer en 1963. La conexión es muy sencilla: Todos trabajaron en El Conquistador, un film producido por el excéntrico magnate Howard Hughes, en el que (insólitamente) eligieron a Wayne para encarnar a Genghis Khan.

Resulta que la película fue filmada en una zona cercana a Yucca Flats (Nevada), donde se habían probado 11 explosiones nucleares. Aunque el set se había dispuesto en Snow Canyon (Utah), estaba a favor del viento desde el sitio de pruebas, y gran parte de la radiación aterrizó allí. Todo el personal involucrado en la filmación fue contaminado por consecuencias nucleares.

Existen fotografías de John Wayne con un contador Geiger, por ejemplo. En un momento, Hughes decide seguir filmando en estudios en Hollywood, pero con el propósito de hacer coincidir el set con las filmaciones ya hechas, transportó 60 toneladas de tierra desde Snow Canyon, que también estaban contaminadas. Durante los próximos 20 años, muchos actores y técnicos desarrollaron algún tipo de cáncer.

La revista People investigó el elenco y la salud del equipo para un artículo: En el momento de su publicación, en noviembre de 1980, 91 de los 220 miembros del elenco y la producción habían desarrollado cáncer, y 46 ya habían muerto, entre ellos las principales figuras ya mencionadas. Este conteo no incluyó a varios centenares de nativos americanos de la región que participaron de extras, o parientes del elenco que visitaron el set, incluyendo al hijo de John Wayne, Michael Wayne.

Dato anecdótico aparte, a esos extras nativos americanos no se los maquillaba para interpretar a los ejércitos mongoles. Un científico de la Agencia Nuclear de Defensa del Pentágono advirtió, “Por favor, Dios, no nos dejes matar a John Wayne”.

Los estudios no estaban conscientes de que el suelo transportado a Hollywood también estaba contaminado con radiación. Muchas personas involucradas en la producción sabían de la radiación pero nadie tomó la amenaza en serio en ese momento. Treinta años después, sin embargo, la mitad de los residentes del área de San Jorge había contraído cáncer, y los veteranos de la producción comenzaron a darse cuenta de que estaban en problemas. Se dijo que Howard Hughes se sentía “culpable como el infierno”. Por varias razones retiró El Conquistador de circulación, pagando un extra de 12 millones de dólares por copia, y durante años más tarde la única persona que lo vio fue Hughes mismo, que lo examinó noche tras noche durante sus últimos años paranoicos. A ese film de RKO Radio Pictures le quedó, luego, el mote de RKO Radioactive Pictures.

 

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